¡La Pandilla de las Patas Desenfrenadas! Un Club de Locura Canina

¡Ey, amantes de las aventuras peludas y las carcajadas caninas!

Hoy les voy a contar una historia que hará que se rían a carcajadas y que les haga reconsiderar si realmente son los humanos los que están a cargo en esta casa. ¡Sí, amigos míos, me refiero a mí, la líder del club más salvaje de la ciudad: el Club de las Patas Desenfrenadas, donde Kira y Tango son los miembros más ruidosos y revoltosos!

Kira, la mini versión de un león con su pelaje claro, llegó a mi hogar en Navidad, cuando solo tenía dos meses. Desde entonces, ha demostrado ser una experta en hacerme perseguirla para recuperar mis calcetines y otros objetos «secuestrados». ¡Y luego tenemos a Tango, el experto en cambiar de dirección en un abrir y cerrar de ojos! Se unió a nuestra pandilla canina hace un mes y medio, con tres meses y medio de pura energía desenfrenada.

Ser mamá perruna es un deporte extremo. Intentar que Kira se quede quieta mientras intento ponerle un lazo en el cuello es como tratar de abrazar un huracán. Y Tango, siempre dispuesto a mostrar sus acrobacias más extravagantes, ha hecho que mi hogar parezca un escenario de circo constante.

Mis amigos humanos suelen decirme que «ser madre es solo para los de dos patas». Pero yo les miro, entre risas, y les respondo que no saben la emoción de intentar tomar una siesta mientras Kira y Tango deciden que es hora de jugar al escondite. ¡Es una locura total!

Así que, si alguna vez sienten que sus vidas necesitan un toque de caos y diversión, les invito a unirse a nuestra pandilla de patas desenfrenadas. Porque aquí, la diversión no tiene límites, las reglas son opcionales y las carcajadas son garantizadas. ¡Advertencia: las orejas pueden quedar agotadas de tanto ladrido!

Con abrazos caninos y desenfreno asegurado,

Pilar Jiménez

Tengo & Kira

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